Feliz Navidad y feliz 2017

Las navidades pasadas mi hijo pequeño –  que entonces tenía dos años –  se emocionaba escuchando el villancico “Campanas de Belén”. Me pedía que se lo pusiese en el ordenador una y otra vez mientras las lágrimas descendían lentamente por sus mejillas. La primera vez que le vi llorar con el villancico le pregunté que por qué lloraba y él se encogió de hombros, no sabía explicarme. Le pregunté entonces si no le gustaba y me dijo que sí, que mucho… Desde luego, no cabía la menor duda, lloraba de emoción, por lo que le transmitía la música, la letra y la presentación con motivos navideños que estaba contemplando.

Bueno, pues yo quiero ser como mi hijo que, pese a que estoy segura que no comprendía en toda su extensión el significado de la Navidad, sin embargo, simplemente con la idea que él había logrado formarse en su cabeza de lo que es la Navidad, era capaz de emocionarse de esa manera…

Lo que me gusta es esa espontaneidad en las emociones y en los sentimientos. Parece que según crecemos, en muchas ocasiones, nos vamos autolimitando y no nos permitimos sentir de una manera tan directa y sincera. Debería ser al revés, puesto que sí está a nuestro alcance el comprender en toda su extensión el verdadero y originario sentido de la Navidad, que Dios se hace niño para reconciliar al hombre con su Creador, y que cada vez que celebramos la Navidad es una nueva oportunidad para que el Niño-Dios nazca en nuestro corazón

¡Os deseo una feliz Navidad y mis mejores deseos para el año nuevo que acabamos de comenzar!

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Mi carta a los Reyes Magos

Sin tiempo para nada, me pesa no  haberos podido felicitar las Navidades, que espero que hayan llenado vuestros corazones de amor, paz y mucha felicidad.  Me consuela, en cambio, que estando en enero, todavía llego a tiempo  para desearos lo mejor para el 2016.

Os dejo la carta que envié a sus Majestades en lo relativo a mi familia:

Queridos Reyes Magos:

Una vez más os escribo, y la verdad es que tengo una larga lista de peticiones para mi marido, para mis hijos y para :

  1. Que mi marido y yo seamos siempre un buen ejemplo para nuestros hijos, ya que somos el espejo en el que se miran y de nosotros depende que lo que vean sea algo bueno o malo.
  2. Que seamos capaces de transmitirles nuestras creencias, adaptadas a su edad, para que desde pequeños conozcan lo que para nosotros es la Fe verdadera y establezcan desde su más tierna infancia una relación con Jesucristo, que les permita vivir su vida según Sus enseñanzas.
  3. Que logremos transmitirles la importancia de ser útiles a la comunidad, de ser un buen ejemplo para los que les rodean; que tengan un buen hacer en lo colectivo que ayude a la mejora de la sociedad y la comunidad política, y que se enorgullezcan de ser españoles.
  4. Que les demos siempre mucho amor, para que se sientan queridos en todo momento y aprendan a dar también amor a sus semejantes.
  5. Salud para que puedan seguir creciendo, jugando, aprendiendo… en definitiva, viviendo, y salud también para nosotros para poder continuar viéndoles crecer, para no perdernos ni uno solo de sus progresos, de sus fracasos, de sus ilusiones y de sus preocupaciones, ni una sola de sus risas,  ni de sus llantos…
  6. Sabiduría, para darles una buena educación y saber llegar a cada uno de ellos respetando su personalidad y forma de ser, que seamos capaces de poner límites, pero dejándoles cierta autonomía, que tengamos un buen control sobre su educación pero sin ahogarles, dejándoles un margen de actuación que les permita ir madurando como personas libres y hacerse responsables de sus actos. Que como padres seamos capaces de tomar las decisiones oportunas y sepamos elegir las opciones más adecuadas a cada situación concreta de nuestros hijos. Que logremos educarles para que siempre busquen la verdad y sean unas buenas personas, porque además, realizando lo bueno, conseguirán ser felices.
  7. Seguridad, para que nada ni nadie les haga daño ni malogre su inocencia.
  8. Que lo que es lo justo quede arraigado en su forma de ser y que no admitan la injusticia.
  9. Saberles enseñar que lo importante en esta vida – pese a la sociedad consumista en la que vivimos – no es el tener, sino el ser.
  10. Respeto, para que, respetándoles a ellos y a los demás, aprendan que las acciones que lleven a cabo en el ejercicio de su libertad no deben dañar al prójimo
  11. Responsabilidad, porque es importante que aprendan desde pequeños que no se puede ejercer de verdad la libertad sin responsabilidad.
  12. Esfuerzo, porque deben darse cuenta que siempre hay que poner todos los medios a nuestro alcance para hacer las cosas lo mejor posible.
  13. Empatía, para que siempre sean capaces de ponerse en el lugar del otro y no le hagan a nadie lo que no les gustaría que les hiciesen a ellos.
  14. Trabajo, para que, aunque lo importante no esté en lo material, siempre les podamos proporcionar lo necesario,  así como un entorno confortable con las oportunidades necesarias para salir adelante de una manera digna.
  15. Mucha energía, para que el cansancio no nos impida disfrutar de su compañía, de sus juegos, de sus saltos, de sus carreras, de su incesante e inagotable actividad.
  16. Paciencia y comprensión, para cuando están cansados, cuando se sienten frustrados, cuando quieren lo uno y lo contrario, cuando tienen rabietas.
  17. Una gran creatividad, para que podamos seguir inventando historias y canciones sobre la marcha, para que nos congratulemos también con su creatividad, que hace que los papelitos puedan ser confeti o comiditas y que el recogedor de un babero pueda ser un barco…
  18. Tiempo, para que las obligaciones diarias no nos impidan estar con ellos en los buenos momentos, en los malos, para no ser unos padres ausentes, para estar cerca y que puedan acudir a nosotros en cualquier momento, para poder educarles plenamente. Tiempo simplemente para estar con ellos, sin necesidad de hacer nada, gozando de la mutua compañía en familia.
Sé que se trata de muchos y preciados regalos, pero son los que nos harán llevar una vida libre, plena y feliz. También sé que no son regalos de los que se desenvuelven el 6 de enero, sino que a lo largo de toda la vida tendremos que comprobar si los hemos adquirido o no, y en qué grado. También sé, queridos Reyes Magos, que son regalos que necesitan muy especialmente que mi marido, mis hijos y yo pongamos de nuestra parte cada día todo lo que sea necesario para lograrlos. Solo os pido que nos ayudéis, concediéndonos la mejor de las predisposiciones para conseguirlos.
Muchas gracias por todo
Hasta el próximo año
Un afectuoso saludo
Ana

Sobre la Navidad actual

 

 

Para cualquiera de nuestros niños, las fechas en las que se celebra la Navidad son una de las mejores épocas del año. La verdad es que yo recuerdo las de mi infancia con tanto cariño… solo pensar en ellas me trae a la memoria tan bellos recuerdos plagados de devoción, alegría, ilusión, cánticos, buenos deseos y tantos momentos compartidos con la familia… Nunca se puede generalizar, pero tengo la impresión de que los niños de ahora viven la Navidad de una forma distinta a como la vivíamos nosotros. Es verdad que todos esperábamos como agua de mayo el día de Reyes – creo que eso es algo intemporal – porque constituye una ilusión muy grande y porque a todos nos gusta los juguetes y regalos. Pero hoy, en muchas ocasiones parece que la Navidad consiste únicamente en eso. Si esto es así, implicaría que no les hemos sabido transmitir su profundo sentido o que quizás, como adultos, tampoco estemos viviéndola de la forma correcta, y eso es algo que siempre les repercute, ya que somos el espejo donde ellos miran para saber cómo actuar.

No voy a descubrir América si afirmo que, dejando a un lado las excepciones, que siempre las hay, lo que prima hoy en día es una celebración consumista en la que, además, en muchos casos, se ha dejado al Homenajeado por el camino. Cuando esto se produce, la Navidad queda desvirtuada, vacía de todo contenido y esencia. Se queda en unas vacaciones de invierno en las que se hacen muchos regalos, y se aprovecha para reunirse con familiares y amigos en torno a una mesa en la que se degustan platos especiales. No seré yo quien no aproveche cualquier oportunidad para reunirme con la familia y disfrutar de su compañía. Pero la Navidad, cristianamente hablando, aunque es eso, es también mucho más. Es una fiesta familiar, sí, pero no solo por la entrañable tradición de disfrutarla en familia, sino porque  tiene su origen en la Sagrada Familia, y lo que se celebra es el nacimiento del Niño Jesús.

Respeto, por supuesto, a aquellos que no creen y que o bien quieren disfrutar de estas fechas para un descanso o bien, como los colegios cierran y los niños están de vacaciones, no les queda otra que disfrutar esas mini vacaciones en estas fechas. Pero, no obstante, me da mucha pena que entre los que sí creen o creyeron alguna vez parezca que se celebra una fiesta cualquiera y no algo que considero que es tan importante.

Dejando a un lado la pena que me da el vaciamiento de contenido religioso de una fiesta cuyo origen es religioso, no me voy a centrar en este aspecto, porque hay otras voces, mucho más cualificadas  que la mía que, a buen seguro, sabrían explicar este fenómeno, lo que conlleva, así como la solución para devolverle su esencia.

Pero creo que estos días previos a Navidad me he llevado, como muchas otras personas, una sorpresa muy agradable con una publicidad de IKEA. Se trata de la retransmisión de un “experimento” y un “anuncio”. El experimento nos demuestra que nuestros niños, a los que les gusta mucho los juguetes, les gusta aún más disfrutar de nuestra compañía y que si tienen que elegir entre un juguete o estar con sus padres, eligen disfrutar de la compañía de sus padres. Aunque seguro que a estas alturas habéis visto ya el experimento, no he podido resistirme a traer aquí el enlace:

El anuncio tampoco tiene desperdicio. Me encanta la cara que pone el niño como contestación al “ay pobre” que dice la señora, no dándose cuenta que el niño  no necesita más porque el regalo le ha servido para vivir una experiencia inolvidable con su familia, mientras que parece que ella únicamente esta contenta por llevar las manos abarrotadas de bolsas . Este anuncio pone el punto sobre las íes al consumismo desmedido.

Mi enhorabuena a los creadores. Solo tengo una objeción como crítica constructiva y es el eslogan: “La Navidad nos desamuebla la cabeza. Nada como el hogar para volvérnosla a amueblar”. Aunque entiendo perfectamente lo que han querido decir y además tienen razón, no me gusta que afirmen que la Navidad nos desamuebla la cabeza. No, la Navidad no, la verdadera Navidad no, otra cosa es la navidad consumista y vacía que hemos creado. Nada mejor que el hogar, como bien dicen, para solucionarlo. Totalmente de acuerdo.

Os deseo a todos que viváis unas verdaderas Navidades, muy, muy felices. Mis mejores deseos también para el nuevo año.