Mi carta a los Reyes Magos

Sin tiempo para nada, me pesa no  haberos podido felicitar las Navidades, que espero que hayan llenado vuestros corazones de amor, paz y mucha felicidad.  Me consuela, en cambio, que estando en enero, todavía llego a tiempo  para desearos lo mejor para el 2016.

Os dejo la carta que envié a sus Majestades en lo relativo a mi familia:

Queridos Reyes Magos:

Una vez más os escribo, y la verdad es que tengo una larga lista de peticiones para mi marido, para mis hijos y para :

  1. Que mi marido y yo seamos siempre un buen ejemplo para nuestros hijos, ya que somos el espejo en el que se miran y de nosotros depende que lo que vean sea algo bueno o malo.
  2. Que seamos capaces de transmitirles nuestras creencias, adaptadas a su edad, para que desde pequeños conozcan lo que para nosotros es la Fe verdadera y establezcan desde su más tierna infancia una relación con Jesucristo, que les permita vivir su vida según Sus enseñanzas.
  3. Que logremos transmitirles la importancia de ser útiles a la comunidad, de ser un buen ejemplo para los que les rodean; que tengan un buen hacer en lo colectivo que ayude a la mejora de la sociedad y la comunidad política, y que se enorgullezcan de ser españoles.
  4. Que les demos siempre mucho amor, para que se sientan queridos en todo momento y aprendan a dar también amor a sus semejantes.
  5. Salud para que puedan seguir creciendo, jugando, aprendiendo… en definitiva, viviendo, y salud también para nosotros para poder continuar viéndoles crecer, para no perdernos ni uno solo de sus progresos, de sus fracasos, de sus ilusiones y de sus preocupaciones, ni una sola de sus risas,  ni de sus llantos…
  6. Sabiduría, para darles una buena educación y saber llegar a cada uno de ellos respetando su personalidad y forma de ser, que seamos capaces de poner límites, pero dejándoles cierta autonomía, que tengamos un buen control sobre su educación pero sin ahogarles, dejándoles un margen de actuación que les permita ir madurando como personas libres y hacerse responsables de sus actos. Que como padres seamos capaces de tomar las decisiones oportunas y sepamos elegir las opciones más adecuadas a cada situación concreta de nuestros hijos. Que logremos educarles para que siempre busquen la verdad y sean unas buenas personas, porque además, realizando lo bueno, conseguirán ser felices.
  7. Seguridad, para que nada ni nadie les haga daño ni malogre su inocencia.
  8. Que lo que es lo justo quede arraigado en su forma de ser y que no admitan la injusticia.
  9. Saberles enseñar que lo importante en esta vida – pese a la sociedad consumista en la que vivimos – no es el tener, sino el ser.
  10. Respeto, para que, respetándoles a ellos y a los demás, aprendan que las acciones que lleven a cabo en el ejercicio de su libertad no deben dañar al prójimo
  11. Responsabilidad, porque es importante que aprendan desde pequeños que no se puede ejercer de verdad la libertad sin responsabilidad.
  12. Esfuerzo, porque deben darse cuenta que siempre hay que poner todos los medios a nuestro alcance para hacer las cosas lo mejor posible.
  13. Empatía, para que siempre sean capaces de ponerse en el lugar del otro y no le hagan a nadie lo que no les gustaría que les hiciesen a ellos.
  14. Trabajo, para que, aunque lo importante no esté en lo material, siempre les podamos proporcionar lo necesario,  así como un entorno confortable con las oportunidades necesarias para salir adelante de una manera digna.
  15. Mucha energía, para que el cansancio no nos impida disfrutar de su compañía, de sus juegos, de sus saltos, de sus carreras, de su incesante e inagotable actividad.
  16. Paciencia y comprensión, para cuando están cansados, cuando se sienten frustrados, cuando quieren lo uno y lo contrario, cuando tienen rabietas.
  17. Una gran creatividad, para que podamos seguir inventando historias y canciones sobre la marcha, para que nos congratulemos también con su creatividad, que hace que los papelitos puedan ser confeti o comiditas y que el recogedor de un babero pueda ser un barco…
  18. Tiempo, para que las obligaciones diarias no nos impidan estar con ellos en los buenos momentos, en los malos, para no ser unos padres ausentes, para estar cerca y que puedan acudir a nosotros en cualquier momento, para poder educarles plenamente. Tiempo simplemente para estar con ellos, sin necesidad de hacer nada, gozando de la mutua compañía en familia.
Sé que se trata de muchos y preciados regalos, pero son los que nos harán llevar una vida libre, plena y feliz. También sé que no son regalos de los que se desenvuelven el 6 de enero, sino que a lo largo de toda la vida tendremos que comprobar si los hemos adquirido o no, y en qué grado. También sé, queridos Reyes Magos, que son regalos que necesitan muy especialmente que mi marido, mis hijos y yo pongamos de nuestra parte cada día todo lo que sea necesario para lograrlos. Solo os pido que nos ayudéis, concediéndonos la mejor de las predisposiciones para conseguirlos.
Muchas gracias por todo
Hasta el próximo año
Un afectuoso saludo
Ana
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