Halloween como pretexto para molestar

Hace ya un mes que tengo escrita esta entrada y, sin embargo, no la había publicado. Ha perdido la actualidad de la celebración que la motivó, pero no lo que quería poner de manifiesto con ella: el “todo vale” con tal de divertirme, la falta de respeto hacia el prójimo. El motivo de haberla dejado “en barbecho”, además de haber tenido unas semanas especialmente complicadas y con menos tiempo libre de lo habitual, ha sido el darme ocasión para repensar si lo que en ella planteaba resultaba exagerado, si de un granito de arena estaba haciendo una montaña… Creo que no, aunque el lector juzgará mejor que yo… Ahí va:

Otros años, en la comunidad de propietarios en la que vivo, los interesados en visitar las casas para el ya famoso “truco o trato” ponían en cada portal, en concreto en cada ascensor – ya que hay vecinos que suben directamente desde el garaje en el sótano y no pasan por el portal – una hoja para que aquellos que querían ser visitados se apuntasen y así no molestar innecesariamente al resto de vecinos. Aún así, siempre había algún timbrazo de algún despistado, pero bueno, se trata de niños, y se cuenta con ello. El año pasado observé que, al menos en mi portal, no se apuntó casi nadie. Pues bien, resulta que este año no han dado la posibilidad de apuntarse y han llamado indiscriminadamente a todas las casas, en concreto a la mía, unas 5 ó 6 veces en una tarde.

Sé que con esta entrada me estoy ganando, quizá, la antipatía de muchos lectores, puesto que hoy en día en España, y pese a ser una fiesta importada, Halloween cuenta ya con muchos seguidores. Y entiendo, además, que desde el punto de vista infantil, puede tener muchos alicientes: disfrazarse – que eso siempre suele gustar -, ir de casa en casa con amigos sin los padres – lo que les hace sentirse mayores y autónomos, y recibir caramelos y chucherías varias – una recompensa muy satisfactoria para los más golosos -.

Este año mi hija, que ha cumplido los 6 años, me pidió permiso para ir de casa en casa y no se lo di. Además de que me parece muy pequeña, el motivo principal es que se trata de una fiesta que no comparto, que no la siento mía…, de hecho, me parece contraria a mis creencias católicas y creo que es la antítesis a la celebración de la festividad de Todos los Santos. En esta entrada me voy a centrar en los comportamientos de los niños que observé en esta celebración y la falta de responsabilidad de algunos padres a la hora de explicarles qué comportamientos son adecuados y cuáles no. No entro en cuestiones como el cambio de tradiciones o el sentido de la fiesta de Halloween  ya que, pese a ser cuestiones más importantes aún, si cabe, habrá otras voces, con más autoridad que la mía, que sepan alertar sobre los peligros de esta fiesta. Mi hija quedó desilusionada, y lo siento, pero no siempre se puede dar gusto. Respeto, por supuesto, a quien deje a sus hijos visitar las casas. Eso sí, lo que no me parece bien, es que los padres no expliquen a sus hijos lo que deben o no deben hacer en esas circunstancias.

Confieso abiertamente que me ha molestado lo que ha pasado en mi comunidad, no ya únicamente por la tarde de “timbrazos” que tuvimos que soportar sino, más bien, porque la lectura que he hecho de lo sucedido ha sido la siguiente: como el año pasado no debió apuntarse “ni el Tato”, y la fiesta no debió de ser todo lo divertida que esperaban, este año no han dado opción, es decir, que “no quieres caldo – léase fiesta -, pues toma dos tazas”. La verdad, no me parece bien. Considero que se trata de una imposición totalmente innecesaria y una falta de respeto total. Da igual que en una vivienda pueda haber un enfermo, un niño pequeño que no quieres que pase miedo con los terroríficos disfraces y maquillajes o, simplemente, que desees estar tranquilamente en tu casa sin que estén llamando a tu puerta a cada momento. Lo importante es que los niños no se pierdan su fiesta, con independencia de que obliguen al prójimo a participar en ella quiera o no quiera o, lo que es lo mismo, prima la libertad sin límites del niño frente a la del vecino que ve cercenada la suya en el seno de su propio hogar. Cuando yo era pequeña nos inculcaban el respeto a los demás, nos hacían comprender que no éramos nosotros solos, que se vive en comunidad y que las acciones que lleves a cabo en el ejercicio de tu libertad no deben perjudicar al resto. ¿Qué mensaje se está dando a los niños? Primero yo, después yo, y luego yo. ¿Tú?, ah, tú apáñatelas como puedas, que ese ya es tu problema…

Habrá quien piense que mis comentarios  sobre lo que considero una falta de respeto, pueden venir motivados por mi antipatía, reconocida en esta misma entrada, hacia esta fiesta. Pero nada más lejos de la verdad. Me tengo por persona objetiva y, aunque es verdad, que por nuestra condición de personas, uno, por muy objetivo que sea, no puede desprenderse de un mínimo de subjetividad, he de decir que no me mueve en estos comentarios ni un ápice de animadversión, sino que esta fiesta ha puesto de manifiesto comportamientos totalmente inapropiados por lo irrespetuosos que, por supuesto, se perciben también en otro tipo de situaciones.

La persona no es un “compartimento estanco”, es un todo, y por eso mismo me preocupa lo que subyace a este comportamiento, ya que no se trata de si la fiesta de Halloween puede resultar molesta a determinadas personas, sino, más bien, que determinadas actitudes que se han dado en la celebración de dicha fiesta (por supuesto habrá quien la haya celebrado sin molestar a nadie) ponen de manifiesto una falta total de respeto que, a buen seguro aflora o aflorará en otro tipo de situaciones y vivencias. Así que, y en lo que a convivencia y respeto se refiere, lo de Halloween para mí pasa a un segundo término, ya que el desencadenante, en este caso, es lo de menos; lo importante es el tipo de actitud egoísta que ha puesto de manifiesto.

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2 comentarios en “Halloween como pretexto para molestar

  1. Eso les digo a mis hijos, que con el pretexto de divertirse, la gente comete muchos abusos (situación que también se presenta el día del estudiante y en la conmemoración de la matanza de Tlatelolco).
    Tratamos de inculcarles el valor del respeto y la fe Católica, si crees en Jesús que es vida ¿Porqué festejar al demonio, al mal, a la muerte? Muchos niños (sus papás) del barrio salen a pedir golosinas disfrazados, que que tiene de malo, si los niños se pueden disfrazar, ¡pero si se disfrazan todo el año, en festivales escolares y otras festividades!
    Ya ni llegan a mi casa, siempre pongo un letrero de DI NO AL HALLOWEEN y repartimos volantes de los orígenes de esa celebración. Sinceramente, aprecio mucho leer tus impresiones.
    Saludos!!!

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    • Muchísimas gracias, Azul Celeste, es recíproco.
      Cuando falta el respeto hacia los demás, cualquier ocasión es propicia, de ahí lo importante de transmitir el respeto que se ha de tener con el prójimo. En España ya hay costumbre de disfrazarse en los colegios e, incluso, en los centros de educación infantil. Mal me parece su implantación en los centros educativos pero, en casa, que te dejen ese último reducto de libertad sin que vengan a imponértelo a tu puerta. He de decirte que yo no he llegado tan lejos con lo de Halloween. Tu postura, reflejada, además, en el letrero y en los volantes me parece comprometida y, sobre todo, valiente. ¡Enhorabuena por ello! Siento curiosidad por saber qué tal se lo toman los celebrantes; probablemente la mayoría de ellos no sean conscientes del significado de lo que celebran.
      Muchas gracias por tu comentario

      Saludos

      Le gusta a 1 persona

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