Quien la sigue la consigue

Hace dos Navidades mi hija mayor pidió a los Reyes Magos una bicicleta. Le hacía mucha ilusión. La bici que le trajeron sus Majestades venía con ruedines incorporados. Mi hija cogió la bici con muchas ganas y disfrutaba pedaleando. El caso es que, pasado un tiempo, perdió parte del interés y únicamente montaba de cuando en cuando. Por inexplicable que a mí me pareciese, prefería impulsarse con sus piernas con la moto infantil a pedalear con la bicicleta.

Hace poco mi hija nos dijo que dos de sus amiguitas del cole le habían dicho que “era muy mayor para montar en bici con ruedines” y comunicó, con firme determinación, que iba a aprender a montar en bici sin ellos. Mi hija tiene 5 años, así que tampoco era tan mayor para utilizar ese tipo de ayuda al montar en bici. En fin, su padre y yo le dijimos que probablemente sus amigas iban sin ruedines porque montaban mucho en bicicleta y que, en cambio, ella no montaba casi nunca. Que estaba bien querer aprender a montar sin ruedines, pero que no había prisa, que lo hiciese cuando ella se sintiese preparada y no por lo que le dijesen o dejasen de decir.

El caso es que mi hija tenía en la cabeza que quería aprender y se puso manos a la obra ese mismo día. Era sábado y estábamos en casa de los abuelos. Se bajó con uno de sus tíos al jardín a practicar. Al cabo del rato bajé yo y me la encontré montando sin sujeción, con mucho esfuerzo, pero sin ningún tipo de ayuda. Daba dos pedaladas y tenía que parar y poner los pies porque perdía el equilibrio. Traté de sujetarle un poco del sillín, para que pudiese dar más pedaladas pero en seguida me dijo que no, que la soltase. Así lo hice, pero le comenté que a todos nos habían ayudado un poco al principio, y que no pasaba nada por recibir un poco de ayuda. Pero nada, ella tenía muy claro que esa “batalla” la tenía que ganar sola. Le pregunté a su tío y me dijo que solo le había cogido un par de minutos y que no había querido que lo hiciese más. Ese día, mi hija se cayó bastantes veces. Suele ser bastante especial – por melindrosa – para el tema “pupas” pero, en esta ocasión, el dolor no iba con ella. Con cada caída, muy digna, se volvía a levantar y a intentarlo de nuevo. Creo que con las caídas sufría yo más que ella. Solo lloró en una que fue un poco más fuerte y le dolió un poco más. Le alabé mucho su esfuerzo y sus progresos, pero no podía dejar de pensar que con una pequeña ayudita obtendría los mismos resultados sin tanto golpe y rasguños… en fin, son cosas que una madre no puede dejar de pensar… Avisé a su padre y a sus abuelos para que todos pudiesen verla y ella, mostrando sus progresos, estaba orgullosa, feliz.

Tras ese primer día de ensayo no volvió a montar en bici hasta el siguiente sábado, de nuevo en casa de los abuelos. Pensé que al no haberlo afianzado durante la semana, habría perdido mucho, pero nada más lejos de la verdad. Aunque seguía insegura, continuó mejorando. La verdad es que las inclemencias meteorológicas propias del invierno no han ayudado mucho y ha habido semanas que se las ha pasado “en blanco”, sin poder salir a practicar. Coincide además, que los últimos sábados que sí que había podido practicar ha coincidido que yo no he podido estar con ella  cuando montaba en bici por distintos motivos (un día aprovechamos su padre y yo para hacer unas compras, otro día cuando yo bajé ya había dejado la bici y no llegué a verla pedalear…).

Por fin, este último sábado la vi montar, fue muy poco tiempo, pero lo suficiente para comprobar que montaba en bici a la perfección, muy rápido y, sobre todo, muy segura. La verdad es que lo hace fenomenal, sobre todo teniendo en cuenta lo poco que ha podido practicar. Estoy contenta de verla disfrutar y de que con su esfuerzo, lo haya conseguido por sí misma en tiempo récord, porque la verdad es que han sido pocos ratitos los que ha dedicado y, además, espaciados en el tiempo. Pero con independencia del tiempo dedicado, ha demostrado tesón, y una gran fuerza de voluntad, algo muy necesario en la vida ¡Enhorabuena, hija mía! Sigue así.

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2 comentarios en “Quien la sigue la consigue

  1. ¡Bravo por la chiquita! Aprendió muy pronto, todo por el incentivo adecuado. Te comprendo perfecto a la hora de querer ayudar, por eso es más notable el hecho de que tu niña quiera ser independente. ¡Felicidades a ambas! Ahora ha de ser toda una campeona 😀

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