Sobre la Navidad actual

 

 

Para cualquiera de nuestros niños, las fechas en las que se celebra la Navidad son una de las mejores épocas del año. La verdad es que yo recuerdo las de mi infancia con tanto cariño… solo pensar en ellas me trae a la memoria tan bellos recuerdos plagados de devoción, alegría, ilusión, cánticos, buenos deseos y tantos momentos compartidos con la familia… Nunca se puede generalizar, pero tengo la impresión de que los niños de ahora viven la Navidad de una forma distinta a como la vivíamos nosotros. Es verdad que todos esperábamos como agua de mayo el día de Reyes – creo que eso es algo intemporal – porque constituye una ilusión muy grande y porque a todos nos gusta los juguetes y regalos. Pero hoy, en muchas ocasiones parece que la Navidad consiste únicamente en eso. Si esto es así, implicaría que no les hemos sabido transmitir su profundo sentido o que quizás, como adultos, tampoco estemos viviéndola de la forma correcta, y eso es algo que siempre les repercute, ya que somos el espejo donde ellos miran para saber cómo actuar.

No voy a descubrir América si afirmo que, dejando a un lado las excepciones, que siempre las hay, lo que prima hoy en día es una celebración consumista en la que, además, en muchos casos, se ha dejado al Homenajeado por el camino. Cuando esto se produce, la Navidad queda desvirtuada, vacía de todo contenido y esencia. Se queda en unas vacaciones de invierno en las que se hacen muchos regalos, y se aprovecha para reunirse con familiares y amigos en torno a una mesa en la que se degustan platos especiales. No seré yo quien no aproveche cualquier oportunidad para reunirme con la familia y disfrutar de su compañía. Pero la Navidad, cristianamente hablando, aunque es eso, es también mucho más. Es una fiesta familiar, sí, pero no solo por la entrañable tradición de disfrutarla en familia, sino porque  tiene su origen en la Sagrada Familia, y lo que se celebra es el nacimiento del Niño Jesús.

Respeto, por supuesto, a aquellos que no creen y que o bien quieren disfrutar de estas fechas para un descanso o bien, como los colegios cierran y los niños están de vacaciones, no les queda otra que disfrutar esas mini vacaciones en estas fechas. Pero, no obstante, me da mucha pena que entre los que sí creen o creyeron alguna vez parezca que se celebra una fiesta cualquiera y no algo que considero que es tan importante.

Dejando a un lado la pena que me da el vaciamiento de contenido religioso de una fiesta cuyo origen es religioso, no me voy a centrar en este aspecto, porque hay otras voces, mucho más cualificadas  que la mía que, a buen seguro, sabrían explicar este fenómeno, lo que conlleva, así como la solución para devolverle su esencia.

Pero creo que estos días previos a Navidad me he llevado, como muchas otras personas, una sorpresa muy agradable con una publicidad de IKEA. Se trata de la retransmisión de un “experimento” y un “anuncio”. El experimento nos demuestra que nuestros niños, a los que les gusta mucho los juguetes, les gusta aún más disfrutar de nuestra compañía y que si tienen que elegir entre un juguete o estar con sus padres, eligen disfrutar de la compañía de sus padres. Aunque seguro que a estas alturas habéis visto ya el experimento, no he podido resistirme a traer aquí el enlace:

El anuncio tampoco tiene desperdicio. Me encanta la cara que pone el niño como contestación al “ay pobre” que dice la señora, no dándose cuenta que el niño  no necesita más porque el regalo le ha servido para vivir una experiencia inolvidable con su familia, mientras que parece que ella únicamente esta contenta por llevar las manos abarrotadas de bolsas . Este anuncio pone el punto sobre las íes al consumismo desmedido.

Mi enhorabuena a los creadores. Solo tengo una objeción como crítica constructiva y es el eslogan: “La Navidad nos desamuebla la cabeza. Nada como el hogar para volvérnosla a amueblar”. Aunque entiendo perfectamente lo que han querido decir y además tienen razón, no me gusta que afirmen que la Navidad nos desamuebla la cabeza. No, la Navidad no, la verdadera Navidad no, otra cosa es la navidad consumista y vacía que hemos creado. Nada mejor que el hogar, como bien dicen, para solucionarlo. Totalmente de acuerdo.

Os deseo a todos que viváis unas verdaderas Navidades, muy, muy felices. Mis mejores deseos también para el nuevo año.

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